La indolencia, el atributo más tóxico del sector

El pasado jueves 24 de agosto se desarrolló en las principales ciudades del país el ¨plantón por la ciencia¨, nos encontramos en la Plaza Bolívar de Bogotá con mi amigo bibliotecólogo haciendo presencia para defender el presupuesto de la investigación nacional, en la firme convicción de que ofrecer servicios bibliotecarios para la academia y la investigación, pasa por tener conocimiento científico para disponer y en la comprensión básica de que la ciencia empuja la frontera del conocimiento e impulsa el surgimiento de nuevas civilizaciones, bajo la presunción de bienestar para todos… en fin, allí estaban dos bibliotecólogos compartiendo escenario público con varios de los científicos más importantes del país y las organizaciones de ciencia más representativas de la ciudad.

A pesar de que el post de Facebook fue un hit en ¨like¨ y ¨me encanta¨ con comentarios de ¨muy bien representados¨ abordo, fue inevitable la reflexión sobre la indolencia del bibliotecólogo, no solo con la ciencia, con todo lo que uno supondría nos atañe directamente, no marchamos por la ciencia, pero tampoco por la cultura o por la educación, o por cualquier otra causa… es como si pasáramos por el mundo impávidos, nada nos toca, nada nos daña, nada nos importa.

Parece que olvidamos que la Bibliotecología es una profesión joven en el país, que ninguna de nuestras escuelas marca aún su primer siglo, que es nuestra responsabilidad histórica consolidar los que las primeras generaciones construyeron desde el ámbito académico con la oferta de programas de formación.

Esta es una profesión que en Colombia se ha desarrollado con victorias tempranas, de las que pocas logran sobrevivir el largo aliento, gracias a esta antipatía nuestra por defender lo que nos corresponde como profesionales que somos de esta profesión adolescente.

Hemos logrado hasta ahora una legislación que legaliza el ejercicio de esta profesión, pero aún no logamos la consolidación de un Consejo Nacional de Bibliotecología que permita movimientos políticos importantes, o tenga el respaldo, el reconocimiento o por lo menos la confianza de los profesionales de forma mayoritaria, una ley que requiere con urgencia una actualización y que ha tenido todos los vericuetos políticos para su aprobación… pero claro, vimos todos los actores del país marchando por las calles para solicitar su legislación actoral, pero ¿cuándo vieron ustedes los bibliotecólogos marchando por su actualización legislativa?, no vamos tan lejos, está bien, digamos que cuando la sesión del congreso votó la actualización o hizo las discusiones de cámara, teníamos una buena comitiva haciendo presencia política –los actores civiles de la iniciativa-… pero no, no estuvimos ni en lo uno, ni el lo otro o en cualquier variación posible.

Pero si hemos dejado caer las estructuras bibliotecarias nacionales más importantes, Colciencias en su época cerró el SNI –Sistema Nacional de Información Científica y Técnica –  de la que muy pocos hoy nos acordamos, el ICFES cerró lo que en su momento fuera la Red Nacional de Bibliotecas Universitarias y en vez de ser asumida como es debido por el Ministerio de Educación Nacional, desapareció con todo y su agenda intencionada del escenario de país, no vamos muy lejos en el tiempo, pareciera para los más jóvenes que hablara de historia patria, pero ¿dónde quedó el esfuerzo con la Biblioteca Digital Colombiana BDCOL y dónde existe hoy su evolución al Sistema Nacional de Acceso Abierto SNAAC?

Hoy la estructura bibliotecaria más sólida con la que contamos es la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que no solo cuenta con una legislación, si no que también con una estructura administrativa al interior del Ministerio de Cultura y presupuesto que asegure su sostenibilidad, pero no es así como el resto de las tipologías bibliotecarias:

  • Las bibliotecas populares que están en el corazón profundo de los barrios no cuentan con respaldo gubernamental o reglamentación de ningún tipo.
  • Las bibliotecas escolares son prácticamente inexistes.
  • Las bibliotecas universitarias que siendo las más sólidas del sector no cuentan con un fragmento de legislación que las regule, las reglamente y asegure óptimas condiciones de infraestructura, presupuesto y personal.
  • Las bibliotecas especializadas y centros de documentación se cierran cada día dejando desprotegido la producción científica de país albergada desde los institutos de investigación, centros de ciencia y unidades de investigación y desarrollo I+D+I, sin contar con que cada vez resulta más escaso encontrar servicios especializados de documentación científica.

Todos queremos que la bibliotecología sea reconocida como una profesión aportante y diciente, todos anhelamos que las instituciones bibliotecarias tengan un lugar en el desarrollo de país y en la agenda pública -sea cual sea su misión y su tipología bibliotecaria – pero pareciera que es nuestra intensión que lo hagan posible otros, o de plano que pase por osmosis como un resultado de levantarse cada día y sentarse en la silla.

Que bueno sería que en el próximo movimiento ciudadano, pudiera encontrar un grupo nutrido de bibliotecólogos, haciendo presencia civil en los asuntos que nos atañen como profesionales y como ciudadanos, ejerciendo nuestro deber intelectual de profesional universitario, de reflexionar públicamente y empujar la construcción de nuevos acuerdos sociales y mejores condiciones sectoriales y profesionales.

CC BY 4.0 La indolencia, el atributo más tóxico del sector por Johana Jaramillo está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

Acerca de johanajaramillo

Bibliotecóloga con amplia experiencia en información científica, acceso abierto al conocimiento y servicios de información para la investigación. Recientemente lideró la transición del a Biblioteca Digital Colombiana, BDCOL al Sistema Nacional de Acceso Abierto al Conocimiento, SNAAC, siendo la primera Secretaría Técnica del SNAAC como la evolución gubernamental de la BDCOL.

Ha desarrollado trabajos de investigación sobre la información científica, actualmente adelanta investigaciones tendientes a estudiar el sistema de información científico nacional y sus potencialidades desde de la cultura del acceso abierto y sus infraestructuras y los derechos de autor en las bibliotecas de América Latina. Es gerente de proyectos para mejoramiento de estándares editoriales de revistas académicas y científicas bajo la dinámica de implementación y visibilidad de Open Journal System en los entornos acceso abierto y en corrientes principales.

Áreas de interés: Información científica, Acceso Abierto, •Ciencia Abierta

Áreas de experiencia: Visibilidad de la producción científica, Bibliometría, Edición de revistas científicas y académicas, Implementación de Repositorios, Gestión de proyectos

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7 Respuestas a La indolencia, el atributo más tóxico del sector

  1. Wilmer Moyano dijo:

    Yo creo que el problema no es la gente de la profesión, es un problema mas cultural… he tenido la suerte de estar en otros gremios (como el médico) y en estos se quejaban de lo mismo, la indolencia y como solo unos cuantos hacen algo y los demás no.

    Sin embargo, sigo creyendo que la desunión del gremio es porque aparte de saber que trabajamos con la información, realmente no nos une nada más, los bibliotecólogos no están interesados en la gestión documental ni en la museología, ni ellos están interesados en aprender de lo nuestro… es decir, tres profesiones bajo una misma sombrilla pero cada una escampando de algo diferente, donde al final todos supuestamente somos lo mismo (cosa que no creo).

  2. Hola Johana. Qué bueno leerte.

    Algo que mencionas es que los cambios no se hacen a punta de likes y retuits, es lo que Morozov plantea en The Net Delusion: Las redes sociales reflejan movimientos sociales más profundos, no es que ellos por si mismos los generen. En el caso colombiano creo que “La ola verde” en la campaña presidencial de Mockus es otro ejemplo de ello.

    Hay múltiples formas de participar: Haciendo lobby, marchas, columnas de opinión, boicots, campañas en redes sociales… como somos tan pocos en la profesión creo que tendríamos más impacto si los bibliotecarios movilizan a sus comunidades. Este mismo texto es otra forma de tener incidencia. Particularmente he trabajado en temas relacionados con derecho de autor y es muy poco probable que la gente se levante pensando en este tema o que sea una preocupación cotidiana. Sin embargo hacer coincidir ese tipo de preocupaciones con cómo eso afecta la vida de las personas, puede tener un impacto diferente. Tal vez se requiera un plan estratégico para buscar tener una incidencia mucho más efectiva ¿no?

    Me gusta mucho la presentación de la estructura bibliotecaria que haces.

    Por otro lado estoy muy de acuerdo con Silvia Castrillón, quien en “El derecho a leer y escribir” propone al bibliotecario como el intelectual de su comunidad. ¿Cómo propiciar el ejercicio de la ciudadanía crítica en el próximo movimiento ciudadano? ¿Ese movimiento ciudadano debería ser una marcha o puede tomar otras formas?

    Saludos.

  3. Es verdad Wilmer, tenemos un problema cultura, pero bueno los médicos si marchan.. claramente no todos, tal vez no la mayoría, pero hacer presencia ciudadana por los temas y las instituciones que les competen. Además, lo que si resulta muy triste es que las bibliotecas públicas son las encargadas de temas de participación ciudadana… pero mira tu, no participan.

    Ojalá la desunión solo fuera entre la Bibliotecología, la Archivística, la Documentación y la Museología… es de los mismos al interior, es decir, estamos aún peor.

  4. Hola David, creo que cualquier modelo de participación ciudadana en válida, lo que sucede es que para que exista una movilización, requieres de un motivo que convoque a una comunidad para movilizarse. Este es justamente el punto de este post, la comunidad bibliotecológica del país, no parece tener ninguna motivación de forma consistente, ni en lo profesional, ni en lo institucional y mucho menos causas más robustas como la educación, la cultura o la ciencia. La pregunta es por qué, de dónde la apatía absoluta.

    Lo absurdo es que no nos molesta lo suficiente, ni siquiera las condiciones salariales de la mayoría, o las condiciones de infraestructura de las instituciones bibliotecarias o el cierre de equipamientos bibliotecarios urbanos, educativos o de investigación… ninguna molestia parece suficiente para hacer que exista una movilización masiva y si, nuestros usuarios son parte del movimiento, son los que reciben el producto de nuestro trabajo diario.

    No requiere ser una marcha, pero alguito que podamos sostener en un aliento de más de cinco años, para poder desarrollar una agenda política decente y que los logros no se nos caigan con los cambios de régimen.

    • Hola Johana.

      Entiendo mejor tu escrito. En ese sentido si creo que hay una movilización más o menos conjunta en nuestro gremio cuando nos tocan el bolsillo y se habla de cargos directivos para personas fuera del gremio. En eso si he sentido cierto consenso, pero en el fondo tienes razón, es preocuparse por muy poco.

      ¿Qué nos hace falta para tener incidencia política? ¿Se requieren muchas personas o bastará con algunas pocas que tengan incidencia política? La otra también puede ser culpa nuestra, al no ser capaces de generar campañas que movilicen al gremio. ¿Nos faltará visión? ¿Seremos muy cortoplacistas?

      Me sorprendió gratamente la marcha de profesores, pero también escuchaba que eran muy pocos quienes salían a la calle. Si en un gremio como el de profesores que es gigantesco no van todos ¿qué podemos esperar nosotros? De pronto el camino es por la representatividad y el fortalecimiento de instituciones. Eso y hacer alianzas con otros sectores que persigan el mismo fin. ¿Qué sectores podrían ayudarnos en esta solicitud sobre la ciencia de Colombia?

      Un abrazo.

  5. ¿Qué sectores podrían ayudarnos en esta solicitud sobre la ciencia de Colombia? Pucha, pues los propios cientificos y los propios profesores. Imaginemos esto: que los profesores se declaren en huelga y que apenas un punto de su pliego de reclamos sea “un sistema de bibliotecas de calidad y siguiendo los lineamientos de la Unesco”. Como logramos eso? pues trabajando junto a los profesores y convenciendoles de la necesidad de un sistema de bibliotecas nacionales en todas las areas. La educacion y el sistema educativo es uno de los aliados naturales de la Bibliotecologia. Por lo tanto, los profesores. Si no nos aliamos con los que forman a los futuros lectores (los potenciales usuarios de las bibliotecas) pues estamos perdiendo de vista nuesto futuro politico. Si en la marcha por la ciencia colombiana aparecieron dos, ya es buena senal, en la proxima apreceran tres o cuatro. Recuerden que no por mucho caminar amanece mas temprano. Convencer a los bibliotecarios de la utilidad y necesidad de las bibliotecas nunca es un desafio. Convencer a los convencidos es una perdida de tiempo. La lucha se da por convencer a los medicos, fisicos, quimicos y publico en general de la utilidad y necesidad de las bibliotecas; de la necesidad de la democratizacion de la cultura y conocimiento. Hay que seguir insistiendo no? Ese tonido medio desanimado de tus escritos tienen que desaparecer. Al combate con fervor y alegria, pero sin perder la ternura, nunca. No hay de otra.

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