¿Memoria nacional?

Sabemos que la memoria histórica es una construcción colectiva que da insumo a la historia y consolida la identidad de nación, y que los museos – en particular los nacionales – sirven de medio para su comunicación y fortalecimiento (Pérez, 2010); esta historia que ha sido producida con invención e imposición (Hobsbawm, 2002; Urrego, 1998) debería ser compartida por todas las comunidades llamadas a formar parte de una nación.

Si entendemos la función del museo como representación de esta identidad e historia nacionales, ante condiciones multiétnicas, lingüísticas, religiosas y en general culturales, como en el caso colombiano, ¿cómo debería el museo representar esta diversidad?, ¿es posible aunar a partir de un nuevo mito (para seguir la idea de Urrego, 1998) la identidad de Colombia como nación?, ¿será esta nueva etapa histórica de los diálogos de paz una oportunidad para lograrlo? Este ensayo presenta una reflexión personal sobre las cuestiones anteriormente planteadas, con énfasis en el rol comunicativo y los retos que plantean las sociedades contemporáneas al museo como garante del patrimonio de la nación (Martín-Barbero, 2000).

Patrimonial y coleccionable

Como lo señala Martín-Barbero (2000), las sociedades contemporáneas se enfrentan a una crisis de temporalidad: hoy todo se registra y los acontecimientos, marcados por o usados como modas, se vuelven temas de actualidad, noticias superfluas con una menor permanencia en las vidas de quienes son sus actores o sus observadores y por lo tanto, con un aparente menor impacto en las sociedades, su historia y memoria colectivas.

Esta ansiedad de registrar y dejar para la posteridad su historia, hace que las instituciones, los individuos y las comunidades utilicen diversos medios para contar quiénes son y aquello que les acontece; por ejemplo, las comunidades víctimas del conflicto armado en Colombia, han producido múltiples soportes de narración (canciones, archivos, documentales y demás) que en algunas ocasiones han sido incorporadas a las colecciones de los museos como piezas patrimoniales, que dan testimonio de una parte de la historia local y nacional[1]; sin embargo, sabemos que éstas no son los únicos vestigios de una época y que existen más comunidades dignas de un espacio de representación.

Así, otras manifestaciones se nos escapan del museo, son tantas y tan diversas que no sabemos si entran en la categoría de patrimonio, objeto museístico o piezas de otros espacios de re-construcción de la memoria nacional[2], o si deberíamos pensar en nuevos espacios que integren de manera adecuada y vinculada sus colecciones (piezas) a un archivo-biblioteca-museo, como ya sucede en algunos casos[3], en los cuales cada institución participa con las colecciones para lograr una fuente de información, representación y dotar de un contexto más amplio al que  aportada un sólo tipo de institución de la memoria.

Sería interesante investigar sobre el significado del patrimonio en la sociedad colombiana actual, conocer algunos elementos sobre el qué nos hace sentirnos colombianos y  cuáles son los valores que nos llevan a sentirnos parte de esta patria – más allá del territorio – (Abad, 2008), sería útil entender y categorizar de manera correcta aquello que en las regiones se valora como legado, particularmente, cuando parece darse un momento propicio para generar un evento que convocará a las diversas regiones a unirse como nación, y si son ellas mismas las que generan y señalan los íconos que podrían ser claves en la generación de la memoria histórica colombiana.

Entonces, si al reto de albergar nuevos registros de memoria histórica, se suma que éstos son locales, intencionales, resultado de un proceso de re-elaboración de las comunidades, ¿puede o debe el museo complementarlos, cómo? Siguiendo con la sugerencia de Bloch, citado por Le Goff (1996), si nuestra “civilización siempre ha esperado mucho de su memoria” ¿se debe advertir que estos testimonios están ‘modificados’ en el recuerdo y recategorizados?, ¿de qué manera se podría hacer en el espacio museístico?

Museo y medios de comunicación

Si lo patrimonial presenta múltiples miradas en las comunidades colombianas, la alta producción de ‘piezas’ de memoria, generados de la urgencia de recolectar y documentar la historia, desborda la capacidad de adquisición, almacenamiento, procesamiento y divulgación de estas nuevas colecciones en las instituciones de la memoria.

Tal vez, esta situación es producto del apremio por estar informado y actualizado, con lo cual los medios de comunicación han generado un mercado de la ‘información’ que aprovechan bien, pues las comunidades buscan el reconocimiento de los otros (los de la ciudad, los de las organizaciones competentes) y los otros quieren informarse sobre todo(s), si se trata de algo trágico. Sin embargo, ¿tienen injerencia las comunidades en las formas en que son re-presentadas en los medios?, ¿cómo divulgan su imagen de clase dentro de la comunidad nacional? (Anderson, 1993), ¿quieren sólo ser vistas como víctimas, mostrar únicamente su faceta de protagonistas de un evento adverso?

Una posible opción es la construcción de museos locales construidos directamente por las comunidades, en este caso, el reto será la conexión e interrelación entre los diversos museos, sus categorías, sus narraciones y auto-representaciones en un espacio mayor que permita la construcción de una memoria incluyente y una historia nacional más completa; una memoria que dé cuenta de la influencia social y cultural en la memoria (Halbwachs, 2004), la idiosincrasia y manifestaciones locales de transmisión, porque hemos llevado nuestra mirada a unas regiones y unas formas en particular, pensemos en los sectores más escuchados, por ejemplo, las comunidades de El Caribe, quienes por medio de la música y la producción de artesanías, han registrado su dolor y relato del conflicto, otras comunidades aparecen menos o no quedan registradas en este capítulo de la historia; ¿será que han contado con el mismo espacio y aparición en los medios de comunicación? o ¿sus expresiones son menos ‘estéticas’, populares y por lo tanto, excluidas por parte del museo?, ¿están identificadas estas comunidades y sus manifestaciones culturales en las organizaciones patrimoniales y en los medios de comunicación?

Entonces, ¿cómo reconstruir una memoria que integre en lo nacional, las diversas culturas y regionalismos presentes?, ¿cómo alojar los símbolos y lugares de la memoria según las categorías de cada grupo? Tal vez, a través de la construcción de conexiones, pasarelas que nos permitan llenar los vacíos a partir de la referencia a las instituciones de memorias locales, con una red que integre y traiga al lugar de memoria nacional, las memorias colectivas locales.

 Referencias

Abad Faciolince, H. (2008). Patria y patriotería. El Espectador (Agosto 9). http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/hector-abad-faciolince/columna-patria-y-patrioteria

Anderson, B. (1993) Introducción; Las raíces culturales. En B. Anderson, Comunidades imaginadas. (pp. 17-62) México. Fondo de Cultura Económica

Halbwachs, M. (2004). La memoria colectiva. Aragoza, España: Prensas Universitas de Zaragoza.

Hobsbawn, E. (2002) Introducción: la invención de la tradición. En E. Hobsbawn & T. Ranger, editores, La invención de la tradición. (pp. 7-21). Barcelona. Crítica

Le Goff, J. (1996) Prefacio. En M. Bloch, Apología para la historia o el oficio del historiador.   (pp. 9-33). México D.F., México. Fondo de Cultura Económica

Martín-Barbero. J. (2000) El futuro que habita la memoria. En G. Sánchez & M Wills, compiladores, Museo, memoria y nación. (pp. 3-34) Bogotá. Ministerio de Cultura

Pérez, A. (2010) Hacer visible, hacerse visibles: la nación representada en las colecciones del museo. Colombia 1880-1912. Memoria y sociedad. (28) pp. 85-106

Pérez, A. (2015) La representación de los habitantes de la nación en el Papel periódico ilustrado: la disposición visual y narrativa del lugar social. En A. Pérez, Nosotros y los otros. Las representaciones de la nación y sus habitantes. Colombia, 1880-1920. (pp. 47-100). Bogotá. Editorial Pontificia Universidad Javeriana

Urrego, M. (1998) Mitos fundacionales, reforma política y nación en Colombia. Revista Nómadas. (8) pp. 10-18

Notas

[1] Ver el caso de las tejedoras de Mampuján en: http://www.elespectador.com/noticias/paz/tejedoras-de-mampujan-y-su-galardon-tender-telares-de-r-articulo-600116

[2] Los medios de registro, como objetos coleccionables son tan diversos hoy en día con la aparición de las redes que hace cada más compleja la tarea del coleccionista: los blogs, los audiovisuales, los chats, fotografías, etc.

[3] Las bibliotecas en Ohio State University integran en las colecciones los recursos del museo y biblioteca del comic y los recursos bibliográficos y tecnológicos en la biblioteca-laboratorio de investigación.

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