La experiencia alemana de los formatos

Durante el poco tiempo que he permanecido en Alemania he podido experimentar la formalidad que se le da en este país a cualquier proceso a través de los formatos. Para alguien que llega de otro país resulta a veces molesta esta formalidad de registrar información, hasta el punto de llegar a declinar un proceso por el solo hecho de tener que llenar estos largos y famosos formatos.

Hace algún tiempo, participé en una iniciativa en donde para las dictaduras de Chile y Argentina los formatos eran claves para registrar la información de los acusados porque no daban espacio para datos adicionales a los que los gobiernos querían reportar. Una forma de censura ciertamente.  No había espacio para una información diferente a la que quería reflejar el gobierno de un posible rebelde del sistema.

Este hecho lo recordé en una situación que puede parecer bastante común y sin conexión alguna. En algunas ocasiones escuchaba después de la media noche como mi vecino del piso de arriba hacía el aseo de su apartamento con todo y aspiradora. Mi vecino movía muebles e incluso a veces hacía reparaciones con un martillo. Para ser Alemania, pensé son bastante irrespetuosos. Por lo tanto escribí un correo a la dirección de las residencias solicitando que le pidieran a mi vecino no hacer tanto ruido en horas no “laborales”.

Como respuesta, recibí un muy estructurado formato que incluía bastantes campos y en donde se me solicitaba realizar la descripción específica del ruido, la duración, la intensidad, la prolongación del ruido, si eran uno o más episodios en la noche y qué días. Al ver el formato, claro pensé en cómo empezar a describir los sonidos y recordar (porque siempre estaba casi dormida) las intensidades y otras características del ruido. Al final, la tarea resultó tan ardua que decidí no enviar el famoso formato. Realmente yo solo quería que le informaran que bajara la intensidad del ruido, pero no había ningún campo para comentarios como ese.

La formalidad del mismo también me hizo desistir. Pensé: Si es algo así de formal, muy seguramente mi vecino entrará en un proceso de amonestaciones o llamados de atención que podrían llevar a futuras multas o algo similar. Lo que yo, evidentemente no quería.

Finalmente, mi decisión fue dejar una nota en su casillero solicitándole bajar el ruido después de las 11:00 de la noche los días entre semana y claro desearle un feliz año. Al parecer, funcionó y posiblemente evité un proceso largo y tortuoso para las dos partes.

¿Qué tanto limitamos o no a una persona a expresar lo que piensa o siente en los formatos que generamos? Ya sea para un servicio en una biblioteca, una encuesta, una entrevista estructurada, ¿Censuramos información a través de los formatos que generamos?

 

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