Datos ¿Para qué?

La abundancia de información en la actualidad, y la sobrecarga de datos e información, puede generar la idea común sobre la facilidad del acceso a contenidos que pueden ayudarnos a resolver dudas o despejar alguna incertidumbre sobre un tema particular.

Todo parece que está al alcance de las manos. Recursos y fuentes de información disponible para lo que necesitemos, solo hay que preguntar en la web. ¿Qué tan cierta es esta idea? ¿Realmente podemos acceder a tanta información? y si tenemos acceso a grandes cantidades de información y volúmenes de datos ¿qué tan útiles son?

Inquietudes sobre el tema

El acceso a información, a los datos, nos permite resolver nuestros problemas, más o menos importantes. Cuando no conocemos algo y actuamos por intuición, es una manera de conocimiento; datos e información ya procesados, lo que nos ayuda a tomar una decisión. Pero cuando estas decisiones van más allá de resolver asuntos cotidianos, simples, sino para intervenir en temas que me puede afectarme como ciudadano, por ejemplo: si una política pública desconoce o vulnera nuestros derechos, entonces ¿cómo puedo tomar parte de la discusión? En esta sobreabundancia de información y exceso de datos ¿cómo puedo encontrar patrones o relaciones importantes sobre los temas que me afectan?

Pequeñas anécdotas

Hace unos meses tuve la oportunidad de hablar con una profesora que me contó una pequeña anécdota sobre una temporada de estudios en Holanda en la década de 1970. Uno de sus profesores, como parte de los trabajos académicos que se encontraba realizando, les solicitó a sus estudiantes recopilar datos sobre el trasporte e infraestructura vial en determinados lugares. Ella, con su grupo de trabajo, trataron de compilar los datos. Eligieron una ruta y una vía entre municipios del norte de Colombia. Cuando se enfrentaron a la recuperación de estos datos, notaron que no había registro de nada.

Cuando tuvieron que enfrentar a su maestro y explicar el problema él no podía entender por qué no habían podido recuperar nada, parecía algo imposible. En esta discusión, al final, tuvo que intervenir otro docente quien tuvo que aclarar que es muy posible que no se haya encontrado registros. Entonces ¿cómo toman decisiones? fue lo que se preguntó.

¿Qué registros tenemos disponibles?

En la actualidad parece que existe una mayor preocupación por las cifras, los reportes estadísticos y la presentación de barras y tortas de colores para representar datos. Pero más allá de los registros disponibles, la verdadera pregunta es ¿a qué registros tenemos acceso?

Remitiéndonos a fuentes de información y fuentes de datos variados, lo primero en lo que pensé fue en el Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE. También, recordé una página que apoya el programa Vive Digital sobre datos abiertos; éste último llamó mi atención debido a fue una fuente para acceder a información sobre Bibliotecas, Hemerotecas y Centros de Documentación de Bogotá, a partir del reto #30días30bibliotecas. Lastimosamente, el enlace actualmente no funciona. Me dirigí a la página de inicio y encontré un mensaje que dice «Este sitio se encuentra en migración y puede presentar fallas…».

Espero que no esté así por mucho tiempo. Pero haciendo unas consultas rápidas, pese a que estos dos ejemplos pueden ser de los más robustos, en cuanto a información de todo tipo, hay que tener en cuenta una algo importante: los servicios que están prestando se están centrando en el acceso web, en Colombia cerca del 50% de la población tiene acceso a dispositivos o aparatos electrónicos, pero de esa cantidad la mitad, es decir el 25% tiene acceso a internet. Entonces existe aproximadamente un 75% de la población que tendría dificultades para consultar esta información, y de la población con acceso ¿cuáles son sus capacidades informacionales como para hacer algo con estos datos?

¿Y la información pública que no está en bases de datos en línea?

Caso de Laboratorio

Durante el mes de julio participé en el laboratorio sobre visualización de datos e información Dato por liebre, organizado por el colectivo Reactante y La Loma (Alemania). La información de base para el ejercicio del laboratorio consistía en una serie de documentos solicitados a distintas entidades distritales, cuestionando sobre un tema puntual, la economía informal y la venta ambulante informal.

Revisando estos documentos es evidente la inconsistencia en los datos y la información que presentan. Además se ve lo complejo de los trámites relacionados con la solicitud y obtención de los datos y la información relacionada con este tema. En los documentos se pueden ver los radicados de ida y vuelta entre instituciones y la mención constante a la ley 1755 de 2015 sobre el derecho fundamental de petición. En la entrega de la respuesta intervenían cerca de ocho personas, entre quienes proyectan, revisan y aprueban, y aún así los datos no son confiables. Parece que existe una preocupación mayor sobre la entrega de la información en los tiempos que estipula la ley, que en la presentación de la información.

Otras limitaciones para acceder a la información y datos suministrados, en este caso, fueron los formatos en los que las entregaron. La mayoría eran fotocopias escaneadas (en algunos casos con la aplicación de Camscan de los teléfonos celulares), poco legibles, que incluían tablas cargadas de tablas con datos ¿Cómo poder manjar esa información si pasar tanto tiempo transcribiendo los documentos?

Caso Biblioteca Nacional de Colombia

Durante el 2015 hice una solicitud ciudadana a la Biblioteca de Todos los colombianos por un tema de investigación. Me presente como profesional y presenté el proyecto de investigación, el cual requería un set de datos de las autoridades de autor, registrados en la biblioteca.

La respuesta a esta solicitud había excedido por poco los limites de respuesta que establece la ley, e incluía un anota sobre su acceso y uso:

Los datos solicitados solo se facilitan para proyectos de carácter gubernamental y de integración con catálogos con biblioteca nacionales y/o convenios, puesto es la estructura de datos adelantada por la Biblioteca Nacional la cual puede ser consultada y de libre acceso por medio del catálogo:http://catalogo.bibliotecanacional.gov.co/uhtbin/cgisirsi.exe/x/x/0/49/

En la respuesta incluía otra mención al mecanismo de acceso, a través del protocolo Z39.50 y los datos de una dirección IP. Sin los conocimientos técnicos requeridos para acceder a estos datos ¿qué otras opciones hay? y por otra parte, si la información que registra una institución como esta es de carácter público ¿por qué se limita su uso a proyectos de carácter gubernamental y solo para la integración de bibliotecas nacionales o con convenio? ¿Y si quiero hacer algo como una base de datos de autores como autores.uy?

¿Qué pasa con las otras organizaciones del estado?

Los casos anteriores no son únicos. Hasta el momento no he tenido incertidumbre sobre temas relacionados con otras áreas, pero las personas que si necesitan consultar esta información ¿qué limitaciones o ayudas tienen para acceder? ¿Qué otras facilidades brindan las instituciones para conocer sus datos?

El programa de datos abiertos, mencionado anteriormente, seguramente se convertirá en una herramienta importante para el desarrollo de actividades del profesional que trabaja con información. Espero que uno de ellos esté trabajando en este proyecto para garantizar el acceso a distintos niveles y el uso de estándares que faciliten su uso.

Por último

Hasta el momenot solo puedo decir que la inquietud sigue y este tema se puede extender a distintos aspectos que nos conciernen como ciudadanos y como profesionales. Seguiré explorando el tema y lo que encuentre lo compartiré con esta comunidad de profesionales.

¿tienes algún comentario o sugerencia sobre este tema? con gusto estaré atento a conversar o a recibir cualquier tipo de ayuda extra.

Acerca de Leonardo Ramírez Ordóñez

Soy profesional en Ciencia de la Información – Bibliotecólogo y estudiante de la Maestría en Archivistica Histórica y Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. Me interesan los temas relacionados con procomún, los laboratorios de iniciativas ciudadanas y cómo llevar prácticas y contenidos del entorno digital a espacios físicos.
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